Etapa final: Burdeos y Las Landas

Este post va a ser principalmente fotográfico puesto que en Burdeos estuvimos un día y en Las Landas dos. Ya no nos quedaban mas días de vacaciones.

Burdeos nos encantó. Es una ciudad a la que volveremos seguro y nos perderemos con más lentitud por sus calles porque merece la pena. Puesto que íbamos a estar muy poco tiempo me hice una lista de cosas que podría ser interesante ver:

  1. Plaza de la Bolsa (y su espejo de agua). En un día de calor es el mejor sitio para estar con los enanos. Se lo pasan bomba.
Espejo de agua. Plaza de la Bolsa

Espejo de agua. Plaza de la Bolsa

  1. Grand Theatre (la ópera).

  2. Catedral de San Andrés.

  3. Utopia (una iglesia que es un cine- cafetería): 5 Place Camille Julien.

  4. La flecha

  5. Grosse Cloche (Cours Victor Hugo)

  6. Eglise Notre Dame La Grande (Rue Mably 1)

  7. Port Cailhau (Place du  Palace)

  8. Rue de Remperts

10: Eglise Sant Pierre y la de Sant Remi.

  1. Pont de Pierre

  2. Place Parlament.

Mirando el mapa, toda la parte izquierda de Cours de Victor Hugo es una zona de inmigración bastante importante. Es chocante y digna de descubrir pero imagino que debe ser peligrosa.

Burdeos

Burdeos

El otro Burdeos

El otro Burdeos

Tras pasar un día recorriendo esta maravillosa ciudad seguimos camino a Las Landas. Yo había estado hacía muchos años y quería enseñarle a Javi las maravillosas playas vírgenes que tenemos en Europa. No conseguí alojamiento en las zonas donde quería porque  hay que reservar con meses de antelación, pero acabamos en un pueblo que no estaba mal (Vieux- Boucau Les Bains). Es bastante turístico pero tiene una zona de playa virgen aparente y realmente lo que queríamos era descansar un par de días de la paliza de viaje que nos acabábamos de meter.

Antes de llegar al pueblo pasamos por La Duna de Pilat (la entrada parece un circo pero una vez subes a la duna merece la pena aguantar el show previo).

Las Landas y la Dune du Pilat

Las Landas y la Dune du Pilat

Es muy probable que volvamos a Las Landas en unos años; por el paisaje, por la playa y sobre todo porque nos hemos enterado de que se puede recorrer en bicicleta enterita. Será otro momento y espero poder contároslo.

Y aquí acaba nuestro “Viaje por carretera Gerona – Francia”, no sin antes pasar por Vitoria (ciudad que nos fascina) para comer y tomar unos pinchos en Sagartoki (nos encanta este sitio) de camino a Madrid.

Lyon con niños

Desde Girona pasamos a Francia. Hicimos una primera parada en Carcassone ya que nos habían comentado que era una ciudad preciosa. Fue la única decepción que tuvimos de nuestro viaje a Francia así que directamente no voy a hacer ningun comentario al respecto.

Al día siguiente seguimos camino hasta ¡¡¡¡Lyon!!!. Javi ya había estado allí y sabíamos que no nos defraudaría. Lo que no intuimos, ni por asomo, es que fuera una ciudad tan preparada para ir con niños.

Lyon desde el cielo

Lyon desde el cielo

Lyon es una ciudad espectacular. La atraviesan dos ríos; el Rhone y el Seone, uno verde y el otro marron. Nosotros nos alojamos en el Barrio 6º, en Malesherbes, en un apartamento que gracias a los dioses tenía aire acondicionado porque, si una cosa mala hay que decir de Lyon es que, cuando hace calor, es un calor húmedo insoportable y la mayoría de las viviendas allí no tienen aire acondicionado.

Nuevo modelo de transporte

Nuevo modelo de transporte

La ciudad se puede visitar por medio de mil transportes. El ideal es la bicicleta. Hay bicicletas públicas por 1 euro al día que están fenomenal y la ciudad esta llena de puntos de recogida. El problema es que no tienen sillas para niños por lo que si no llevas tu propia bici o el niño es algo mayor no puedes usarlas.  Nosotros optamos por caminar, puesto que estábamos en una ubicación perfecta para ello, pero nos tuvimos que hacer un pequeño invento porque Mateo todavía no aguanta largas caminatas. Todo el pavimento en esta ciudad es liso, así que el patinete nos salvó de no acabar con la espalda hecha trizas.

Los barrios más bonitos para perderse como turista son:

1. Vieux Lyon y la Croix-Rouge : se ubica entre la base de una colina y el río Seone. Hay que callejear y perderse, descubrir las Traboules ( pasajes que atraviesan los patios internos de varios edificios, permitiendo pasar de una calle a la otra), visitar La Basílica de la Fouvrière (es una subida empinada por lo que si cogeis el funicular en Av. du Doyenné vuestros pies y vuestros hijos os lo agradecerán) y el teatro Romano, donde se realizan conciertos de música en verano.

Vieux Lyon

 

C3PO

C3PO

En el Vieux Lyon Mateo se lo pasó en grande en el Museo de las Miniaturas  y del Cine. Solo con el C3PO de la entrada estuvo de lo más entretenido, así que imaginaros lo que hay dentro.

Por otro lado, esta ciudad es un paraiso para los amantes del teatro de Guiñol. Uno de los teatros más bonitos es La Ficelle, que esta ubicado en la Croix-rouge. Yo conozco éste y los guiñoles de los fines de semana del Parque de La Tête d´Or pero seguro que hay más.

2. El segundo barrio para caminar y perderse es la Presqu´îlle: su eje neurálgico es la Rue de la Republic. Es una calle peatonal donde se encuentran todas las tiendas. Se puede tomar como referencia para perderse por las callejuelas de la isla o si hace mucho calor podeis meter los pies un rato en sus fuentes. Esta calle llega hasta la Plaçe Bellecourt donde se encuentra la oficina de turismo (merece la pena acercarse o pinchar en el link porque Lyon es una ciudad culturalmente muy activa y sacareis mucha información).

¡Refrescate!

¡Refrescate!

Al inicio de la Republic está la Ópera. En invierno hay raperos alrededor que son un espectáculo y en verano, conciertos de jazz en el café.  Al lado están: el ayuntamiento (con una plaza interestante) y el Museo de bellas artes cuyo jardín merece la pena visitar no solo porque es precioso y se está fresquito,

La lección de música

La lección de música

sino porque puedes ver escenas como la de la derecha. Nunca había visto dar una clase de piano en la calle. Quedé fascinada.

En la  Presqu´îlle encontramos también multitud de restaurantes, pero como buenos españoles, no conseguimos adaptarnos a los horarios Franceses y nunca pudimos comer en uno, aunque si cenar. Menos mal que localizamos una cadena de panaderías/sandwicherías llamadas PAUL que cierran tarde, porque si no habríamos adelgazado de lo lindo.

Los restaurantes de comida típíca se llaman Bouchon y sinceramente, no puedes decir que has estado en Lyon si no entras en alguna. Y otra opción para probar los productos locales son los mercados de comida en la calle. Hay miles durante la semana pero nosotros fuimos al Marché de Seone que se celebra los sábados en el Quai de Rolland. Los productos iban más allá de ser buenos y eran baratos. Todo era comida de agricultores locales y lo nunca visto en España ¡uno de los puestos era una pescadería!.

mercado

Y tras el mercado, caminando por la orilla del rio Rhone hacia casa, descubrimos el paraíso de los niños en el Quai Gal. Sarrai: unos toboganes de metal desde los que te puedes tirar desde el paseo superior al inferior. Es divertidísimo tanto para niños como para adultos.

3. El tercer enclave para perderse en Lyon es el Parque de La Tête d´Or.

En el parqueEs impresionante. Tiene un lago repleto de ocas y patos donde se pueden dar paseos en barca, alquilan unos carros a pedales con cabida para dos adultos y dos niños, hay un pequeño zoo gratuito super bien cuidado con mucha fauna africana, explanadas gigantes para jugar, volar cometas o lo que plazca y zonas boscosas mas frondosas para hacer picnics. Aquí también se ubica el jardín botánico con más especies de Europa.  En fin, que Mateo no quería salir de aquí ni en broma.

Como no teníamos suficiente con Lyon, mi familia nos propuso ir el fin de semana a Annency.Annency Es una ciudad que está a mas o menos una hora en coche de Lyon, haciendo frontera con Suiza. Recorren la ciudad pequeños canales y la arquitectura es muy típica de montaña. Su lago es bastante famoso y los amantes del deporte van con frecuencia puesto que se pueden alquilar bicicletas para rodear el lago, montar en  barco o bañarse en las playas naturales. Nosotros, que nos encantan los picnics, decidimos comprar viandas en el mercado que se celebra los sábados y largarnos con las “fieras” a comer a alguna playa o al parque para que se desfogaran a gusto. El sitio merece la pena y además, nos fuimos con buen sabor de boca, porque al ir hacia los coches nos encontramos con una panda de músicos bastante animados que nos hicieron disfrutar de nuestros últimos minutos en la ciudad.

A estos no les hacen examen

A éstos no les hacen examen

Y al día siguiente, tras este mini viaje relámpago, cogimos carretera y manta y continuamos nuestra última etapa francesa. Bourdeaux y Las Landas nos estaban esperando.