Huellas. Aprendiendo en la naturaleza.

Aqui llega una segunda entrada con las fotos de Mateo mientras voy preparando más entradas sobre la fantástica Portugal y alguna sorpresa más.

Huellas en la Nieve

© Mateo

Cuando empezamos a salir a la montaña con nuestro Club de montaña extrema los Mamuts pensé, que además de hacer el cabra por el monte, los enanos podrían aprender sobre su entorno. Cada vez que salimos les hago un cuadernillo con la fauna y flora que vamos a ver en la ruta. Les pongo dibujos de las hojas, las flores y los frutos de los árboles y arbustos, y también las fotos de los animales, las heces y sus huellas. A cada uno le gusta una cosa. A mi hijo le ha enganchado el rollo detectivesco de descubrir huellas, cosa que en invierno es bastante divertida, así que se dedica a hacerles fotos y a la vuelta del viaje indaga sobre a qué o quién pueden pertenecer.

¿Os atreveríais a decir a quién pertenecen estas huellas?

Soria en invierno con niños

Mateo y su trineo

Mateo tiene un papá esquiador, y como buen friki del esquí quiere que su niño aprenda a esquiar. Esto plantea varios problemas; uno, que en Madrid subir a esquiar es un suplicio, ya que las pistas parecen la Gran Via a hora punta y además tienes que levantar al niño sobre las 6 de la mañana para poder aparcar. Dos, que si te quieres ir a los Pirineos te tienes que chupar unas casi 7 horas de viaje en coche y además es carísimo.

Buscando, buscando, encontré mi salvación: El Punto de Nieve Santa Inés en Soria. Es una pistita pequeña para principiantes y muy preparado para familias, el forfait cuesta 15 euros todo el dia, puedes contratar clases con profes muy majos, hay una pista para trineos y se puede hacer esquí de fondo y paseos con raquetas. Todo esto en un paraje que quita el hipo y sin tener que darte el madrugón. Incluso llegando a las 11 de la mañana hay sitio para aparcar.

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Gerona la bella

Gerona Gerona es una de las regiones mas bonitas de España. Nuestro primer contacto fue con La Masía Más Fuselles. Llegamos desde Zaragoza por la tarde, cayendo el diluvio universal. El sitio está especialmente pensado para ir con niños por lo que  Mateo se pasó la tarde jugando con las miles de motos, figuritas de animales y con el parque de bolas.

Al día siguiente, por la mañana, visita a la granja. Joan tiene un zoo en la masía. Los enanos pudieron sostener un cabritillo, coger huevos de las gallinas y de los patos, acariciar un cerdo chino, montar en poni, tocar y coger conejos, ardillas, serpientes, tortugas y dar de comer a unas ovejas que arrasaban con tal de comer un poco de pan.

Más fuselles

Más fuselles

Tras la granja nos fuimos a comer a Gerona. Como era hora de comer empezamos a vagabundear por el barri Vell. Encontramos un rincón precioso con dos restaurantes pequeñitos muy agradables. Comimos en Vintages ( Cort Reial, 15) buena comida, buen vino y mejor servicio. Quizás no es el sitio más adecuado para niños pero para plan colegas adultos es perfecto.

Y tras la comida… ¡A caminar!. La catedral, los baños árabes, la Iglesia de Sant Feliú, la calle escola Pía, la pujada de Sant Domenech, todo el camino de la muralla hasta Sant Pere de Galligans es maravilloso y el resto es mágico. Caminar por el valle de Sant Daniel puede ser divertido con los enanos y las casas de Onyar tienen su magia.

Pujada Sant Domenec

A Mateo lo que más le gustó fue la muralla, los baños árabes y el valle de Sant Daniel, por supuesto con añadido de historias sobre luchas y caballeros de por medio.

Y para terminar, Rocambolesc (carrer de Santa Clara 50), una heladería diferente y con helados riquísimos.

Rocambolesc

Zaragoza en un día

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Hacia mucho tiempo que quería ir a Zaragoza. Aprovechando que íbamos a Girona y puesto que íbamos en coche con el niño aproveché para hacer una parada intermedia. Como todo el mundo me decía que con un solo día tenía suficiente para ver la ciudad eso hice, parada de un día. Craso error, es una ciudad a la que se puede sacar muchísimo jugo y un día se queda corto.
Puesto que el aparamento tenia vistas al Pilar ( mas bonita por fuera que por dentro), empezamos por la Plaza de las Catedrales. Si El Pilar es bonito, la Seo nao se queda atrás. La cúpula de La Lonja es espectacular pero lo mejor es el caballito de la fachada posterior. Mateo se habría pasado el día entero subido en el.

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Muy cerca esta el mercado central (de los que en Madrid ya no quedan, un espectáculo). Y si seguimos dando un paseo por el centro nos encontramos con la Plaza de San Felipe. Aquí está el Museo Pablo Gargallo ( merece la pena entrar) y una tienda- restaurante de toda la vida llamada Montal
Si queremos adentrar a los enanos en el mundo de los romanos nada como visitar el Museo de las termas públicas y el teatro romano ( queda bastante como para que se hagan una idea). Y si queremos hacer una parada para picar algo, la plaza de Santa Marta y una calle que llaman “el tubo”. Los pinchos están de muerte. Para el postre, dos sitios especiales: la Heladería Tortosa y El botánico, una cafetería floristería con unas tartas para relamerse.

A unos 15-20 minutos de todo esto está la Aljaferia, un palacio árabe después fortificado que es indescriptible. Aquí se hayan las cortes, por lo que sí quieres visitarlo un jueves, ten cuidado porque probablemente este cerrado al público.

Además de todo esto la vida cultural es bastante amplia. Si quieres saber qué se cuece, lo ideal es ir a la oficina de turismo. En Julio y agosto está el festival de música del río, con mil actuaciones en directo y al aire libre a lo largo del Ebro.

Pues, lo único que me queda decir es que, la próxima vez, estaremos más tiempo para poder disfrutar más tranquilamente esta ciudad que tanto nos ha gustado.